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jueves, 22 de diciembre de 2011

Este jueves, relato: Un cuento de Navidad

-¡¡Voy a Bastos!!- dice Baltasar,  en medio de la algarabía de aquel bar de barrio marginal, que hoy cambia su fisonomía de jubilados que distraen sus horas alrededor de un chato de vino y amigos, por una función muy especial...

Gaspar, anda,  sírvete algo que Baltasar me da el día y yo voy a oros...- replica Melchor…

No me andes con prisas, que ando ajetreado con el cuerpo de pajes y me traen loco, a mi me da que van con dos copas...- le contesta Gaspar guiñando un ojo a los vejetes que celebran en la barra...
-¡¡Por cierto!!, María y San José, ¿dónde andan? – vocifera el pastor de ovejas, mientras se coloca el zurrón...
- Pues detrás de las cortinas dándose arrumacos el uno al otro, ya te dije que no era buena idea, están a todas horas en las mieles- contesta la lavandera que atusa y hace  carantoñas al niño Jesús. La pescadera arregla su puesto y entre risas le dice a  la otra- anda que ya les vale y el padre del nacido es Herodes, ¡¡a quién se le cuente!!...
Mientras, Herodes prepara el cuerpo de armados con sus plumajes en casco al lado de la muralla de cartón piedra, -le lanza una sonrisa y  le dice - y tuyo...¡¡niña!!, tenemos los papeles cambiados en este sainete. 
Sentada, la pequeña Isabel, observa lo que allí acontece sin entender nada, calla y espera  ocupar su lugar en aquel  batiburrillo. Con su pequeña manita metida en el  bolsillo del abrigo,  aprieta  un montón de papeles que guarda  pintados en colores, es su carta…Quiere entregársela a los Reyes pero  le puede la vergüenza, no sabe como acercarse, ¡¡son tan grandes!!…-se dice-
Alguien la coge de la mano- ¡¡vamos pequeña que hay que colocarte en tú lugar!!, casi sin pensarlo, ella corre desesperada  hacia los Reyes rompiendo el cuadro escénico  y se dirige a Baltasar entregándole su carta. Este levanta la mirada y le dedica una sonrisa. La abre y  lee  ¿sólo pides una muñeca?- le dice sorprendido…
-Si, Baltasar, pero quiero pedir otra cosa ¿puedo? - él asiente, sonriendo por el desparpajo de la pequeña.
-Mi papá dice que ojalá le traigan un trabajo que está desesperado, eso quiero, ¿se lo traerá?
El silencio se hizo en aquel humilde local, donde unos vecinos se reúnen a hacer el día de nochebuena más grato, Baltasar, no sabía que decir,  le guiña un ojo y entristecido, agacha la cabeza, mientras farfulla entre susurros y  maldice los tiempos que corren.

Ella se sonríe, desplegando todo el brillo que la ilumina.   San José rompe el momento, la coge en brazos y la pone en su sitio, ¡¡bien arriba!!. Todos se quedan mirándola, sin saberlo se había convertido en la protagonista de aquella función navideña.  Isabel es la "Estrella de la Ilusión", la que ilumina el camino de los sueños y la esperanza...

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domingo, 18 de diciembre de 2011

A la búsqueda de un destinatario...



"La vida no es un sueño", son palabras que conforman la realidad actual y que cuando llegan estas fechas hacen que muchos piensen que conviven en un mundo imperfecto e insolidario con el propio ser humano.

Ese  mundo, que es el mismo para todos, se encuentra  lleno de desigualdades, clases y tiempos, donde los conceptos utópicos vuelan siempre por los cielos de los soñadores, sin llegar a formar parte de la realidad...

Todos tenemos un sentimiento común, vivir la vida, disfrutar del camino que nos toca y que a veces se bifurca según los acontecimientos moldeando la vida del ser humano, su bagaje y lo que acontece en ella. Si deseas ver el contenido de tú mochila supongo que en ella puedes encontrar algo que llena tú corazón, algo que se perdió en el camino y un deseo, algo que vendrá y si miras bien, más al fondo, el  amor,  el motor que nos ayuda a andar una senda elegida donde a veces nos perdernos o volvemos a reencontrarnos.

Otro año que se acaba con su tempo acompasado, sus sonrisas, recuerdos e instantes inolvidables, que nos llevaran, por un espacio corto de tiempo, a olvidar que el que acaba caótico y sin rumbo por los acontecimientos vividos, a veces nos  demuestra que hay una pequeña luz que alumbra un único camino y que puede mantenerse viva gracias a lo  bueno del ser humano...

Felicidades, amig@s...

Esta es mi felicitación para ti, y va dirigida a todos los que desde sus blogs logran con palabras, imágenes y música acercarnos a  las vidas de miles de seres humanos que sufren, viven y vagan por el  mundo buscando un camino común solidario, el de la igualdad... Va por sus aportaciones,   por sus comentarios dando su punto de vista sincero,  y por los que ese empujón les hace estar activos de una opinión o solicitud.
Al  fin y al cabo, por la esperanza a tener un sentimiento aunado donde expresarnos en la libertad que nos brinda el espacio, por eso os dejo una felicitación... y os deseo

"que los sueños algún día sean una realidad de vida..."

Nieves

jueves, 23 de diciembre de 2010

Una convocatoria literaria. Este jueves un relato: "UN VILLANCICO"

Erase una vez una Navidad, digamos que la del año 2010... ese año nuestro protagonista la viviría fuera de su hogar. El ritmo de su vida no le permitía ir a pasarla con su familia. Le cargaban mucho esas reuniones familiares, donde todo era condescendencia, para él no era fácil. Total,  que encontró la escusa perfecta, no iría este año.

Ya se lo había comunicado a su familia, a su madre se le quebró la voz al escucharlo, él sabía que no le diría nada, siempre respetaba sus decisiones.

Su padre hizo mil y una preguntas y para no variar, sacó a la CGT y todos los dirigentes "del mil novecientos no se cuantos", a solucionarle el problema... ¿como que tu empresa no te da vacaciones para ver a tu familia? ¡¡En Navidades!!, lo dejó durante treinta minutos que desahogara y se diera cuenta de que su CGT, no podría hacer nada por él. Al final, solo le dijo... ¿tienes con quien cenar?, no la pasaras solo, ¿no?...-le contesté lo que quería oír-

Hoy, saldría temprano para ir a comprar alguna cosa especial para "su" cena de nochebuena, pensó en ir a encargarla a un restaurante que siempre le había gustado, y se dirigió dando un paseo. Esa noche era especialmente fría. A lo lejos escuchó su nombre...

- ¡¡ Joan!!

No daba crédito, la conocía, pero... que cambiada estaba...

- ¿Merche?, en serio ¿eres Merche?

No dío lugar, ella se tiro a sus brazos y le soltó un beso, él sorprendido no dejaba de observarla... Merche conformo la fantasía de los chicos de la PREU durante años y ahora estaba tan cambiada, no había perdido su belleza, al contrario la veía como a un ángel, pero su aspecto, era mas descuidado, o tal vez mejor, mas despreocupado...
- ¿Que haces por aquí?, ¿que es de tu vida, Merche?- quería saber de ella

- ¿Quieres un café y te cuento?,-le contestó ella-

Él empezó a mirar alrededor y ella lo agarró del brazo y le dijo, espera yo sé de un sitio... empezaron a andar. En un edificio antiguo, se paró y lo invitó a entrar, entonces fue cuando ella le contó lo que hacía...

- Vengo aquí todas las noches, es un comedor social, después de trabajar no tengo nada mejor que hacer, ni familia con quien compartir mis días, mi vida es feliz, pero vacía de calidez familiar, aquí mitigo esa sensación de vacío. Es mi familia, ha crecido en estos últimos meses y a veces se nos complica servir una simple cena.

- Anda, pasa, el café no es de máquina, pero te puedo asegurar que es el que mejor sabe de la ciudad -le dijo, con una media sonrisa.


Joan, entró y en poco tiempo tenía en sus manos un café, que le habían servido de un termo... y miles de historias personales de difícil lectura visual, sus caras lo decían todo, su mirada recaló  en los ojos de una pequeña que hacía las sonrisas de todos los que allí estaban. De mirada limpia y sonrisa amplia, era el espíritu de la felicidad y la ingenuidad.

-¿Merche?, y mañana, ¿que harán mañana?...

-Lo mismo que hoy, comerán aquí y quien tenga techo dormirá bajo él y los que no, bajo un puente, o en la puerta de un banco...a saber, prefiero no pensarlo.

Salió desolado, no fue a encargar su cena, cambio el rumbo y se fue hacia casa. Al llegar a casa telefoneo a su madre y le contó, estaba afectado y ella lo notó.

-Joan, me alegra que no vengas, creo que tu plan es perfecto...

No daba crédito, su madre había vuelto a sacar sus artes de bruja y le estaba señalando el camino que él mismo ya tenía decidido seguir...

Esa Nochebuena la pasaría en el comedor social. Antes de salir, cuando se miró al espejo, entendió algunas cosas, cómodo, relajado y despreocupado.

Cuando llegó a la puerta del comedor social, ya había personas esperando. Por un momento todo lo que durante la mañana se había convertido en su ilusión personal, ahora lo veía ridículo, esas caras no cambiarían por una noche, aunque fuera la de Navidad.

Entró dentro, y de frente, Merche...

- Hola, Joan. ¿Quien fue el ángel que te sonrío ayer?, no te esperaba...

- Joan, la miró sorprendido, y le contestó- creo que una niña pequeña que había al fondo del salón ó ¿tú?, no sé...

- Venga, tenemos trabajo, ¡¡a la cocina!!- le dijo Merche-

El trabajo fue duro, sirvieron comidas, no faltó nadie, por el aforo del comedor se atendieron cuatro turnos de cien personas, desde las 20.00 hasta las 23.00 horas del día de Nochebuena, para Merche era un día más y eso le sorprendió a él. Cuando terminaron, Merche se acercó y le dijo...

-Gracias... seguimos siendo pocos, en estos días siempre nos faltan voluntarios y cada vez hay mas personas en situación precaria y acuden aquí.

- Joan, la miró y sin más, le dijo- Y ahora, ¿Me pones un café de esos de los mejores de la ciudad?.

- Te lo voy a demostrar, desconfiado amigo, ¿tienes algo que hacer esta noche?

- Pues... como tú, no me espera nadie.

Ella se puso el abrigo, cogió dos carritos destartalados y viejos de un rincón, metió en ellos unos termos de café, botellas de agua y algunas galletas. ¡¡Ahora toca "turno de noche"!!- le dijo- . Servir café caliente  y compartirlo con "los residentes callejeros",  a la vez que escuchar sus vidas y anécdotas de cartón nocturno "a menos no se cuantos grados",  fue su verdadera navidad.

"En la navidad cada uno tiene su villancico, unos tristes, otros alegres y otros simplemente no tienen.  La vivencia debe ser siempre personal ".

¿El mio? apuesto por la solidaridad.

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