jueves, 28 de julio de 2011

Este jueves relato: Vivir en las nubes

Cada año el veintisiete de Enero, Julieta sale de su casa sobre en mano y mochila en la espalda; tiene diez años y algo muy importante que hacer.
En la oficina de correos la conocen, algo que empezó como una pequeña terapia para Julieta , se ha convertido en una rutina para ella. Saluda al entrar y se dirige hacia José. A él siempre se le encoge el corazón al verla entrar, con aquel sobre blanco en mano  y esa hermosa sonrisa que llena esa cara pecosa y simpática...

-Buenas, Srta. Julieta, ¡¡como ha crecido!!- la minúscula naricilla asoma por el mostrador, dejando ver sus grandes ojos llenos de expectación ante tan especial momento.

-Pues... como todos los años, ¡¡enviar una carta!!-le dice entre tímida y pícara, le entrega la manoseada carta, a  José le da la sensación de que lleva días esperando ansiosa entregarla, por la celeridad y el nerviosismo que se apodera de ella. Aquellas cartas escondían un secreto.

Hoy Julieta cumple diecisiete años y José  ya está camino de su jubilación, como todos los años, ella aparecerá por la puerta para dejar su carta y él la esperará como siempre.  Al final del día José recoge su mesa y en sus manos la carta de Julieta, pero en el destinatario observa un cambio, era él...
En aquella última carta decía.

Querida mamá:

Sigo mirando las nubes todas las mañanas, buscando en su dibujo tu cara, hay días que ya no recuerdo tu sonrisa, pero como tú me dijiste el cielo me la devolverá siempre.  Creo que ya es hora de que me despida de ti. José se jubila, ya nadie llevará las cartas a su destino en las nubes donde decidí que estabas en mi niñez.
No te preocupes estaré bien, papá dice que soy una canija, pero te prometo que me como las verduras y la fruta, buenooo, a veces no. ¡¡Cachis!! se me olvida que desde tú nube lo ves todo. Me gusta un chico se llama Pablo, me tiemblan las piernas cuando me sonríe en los descansos, creo que a él también le gusto. A papá no le he dicho nada, me da vergüenza, aunque creo que se lo imagina.

Ya ves, José, conozco el secreto,¡ porque ya no soy una niña!.  Supongo que aquellos acuses de recibo  desde las puertas del cielo los depositabas tú en mi buzón.  Creo que  ya es hora de terminar con este juego, porque en el fondo los dos sabemos que  mamá nunca las leerá, aunque en aquellos primeros años en que ella  faltó, disfruté con esa pequeña ilusión, escribiendo a esa nube donde vivía y contándole todo lo que me iba pasando. Que bonito es soñar ¿a que si? , tú lo sabes bien que llevas años recogiendo mis cartas dirigidas más allá de las nubes.  Gracias por haber sido mi cómplice, por llenar de ilusión mi infancia con tan pequeño detalle. Seguiré mirando a las nubes pensando en ella. 
Un beso a ambos, soñaré con los pies en la tierra...

Matices

Más amigos subidos a una nube,  en el siguiente enlace thedailyplanetbloggers.blogspot.com




lunes, 25 de julio de 2011

De lineas desafinadas

En el trazo de las líneas perfectas donde tú vida se rige,
te pierdes entre curvas voluptuosas,
de dulce ritmo y difícil trazo.

Utilizas el compás
buscando el centro del deseo,
donde el dolor se clava en el papel,
difuminando entre escuadra y cartabón
la linea buscada entre círculos...

Ante la imperfección del pentagrama
 aceptado,
del placer que cabalga en tú interior,
ves el milimétrico fallo del plano perdido
entre corcheas afinadas.

Y acabas con el trazo de tu vida,
entre  bosquejos  y melodías inciertas,
abandonada al compás en ese último placer buscado,
 que fluye en  linea desafinada,
de gemido invisible en cierre circular.

Matices


jueves, 21 de julio de 2011

Este jueves: Un relato "Sacrificio"

Esta semana, con vuestro permiso,  recupero un post ya publicado con algunos cambios, entenderéis el motivo al leerlo..


Hace algunos siglos, en algún jardín de Japón, el otoño había hecho su aparición, aún así el estanque todavía conservaba su colorido, las flores de loto y los verdes llenaban ese espacio. Las hojas empezaban a caer, los almendros y cerezos presidian en tonos rojizos el paisaje de la estación.   Sakura en el margen del estanque yacía, inerte, sin vida...

Era de una belleza inusual,  el poder de los años, había hecho pocos cambios en su físico, tan solo si la conocías podías ver que en la profundidad de sus ojos, habitaba una gran tristeza.

Todas las mañanas con los primeros rayos de sol, ella empezaba su catecismo de costumbres... primero se peinaba su larga melena con un peine de marfil para después conformar su "rayadura de melocotón" a base de utilizar cera caliente y aceite de camelia y convertirlo en un recogido de belleza extrema,

Posteriormente empolvaba su piel en blanco, dejando una sensación  de delicado papel suave y aterciopelado en ella,  sus rasgados ojos matizados en un discreto pero bello maquillaje y sus cejas  perdidas en aquella veladura blanca, volvían a destacar, dibujadas y lacadas en negro brillante. Los matices de su tez, se terminaban  conjugando en unas sonrosadas mejillas, y una inventada  boquita en color rojo,  minúscula y sensual.

Sobre camisa larga de fino lienzo blanco y transparente, su "Iromugi", conformaba parte de un rito,con sus significados. Una vez realizaba "el rito de nudos", el cual terminaba con un gran lazo de peso y ajustado en el talle hacia atrás, equilibraba su figura pequeña y proporcionada. Despacio y sigilosa  se dirigía a realizar el "chanoyu".

Sus pensamientos miraban hacia atrás cuando el ser una bella muchacha y aventajada la llevo a su historia personal, perdió su vida y ahora cuando su juventud se iba marchitando,  empezaba a ser consciente de su realidad. Nunca tuvo sentimientos, nunca cultivó el amor, ni tuvo pretensiones de ello, su corazón no disponía de libertad.

Ese día, otro rito se realizó a los pies del estanque, ella descubrió sus pequeños tobillos, con una cuerda los ató para evitar la deshonra de sus actos, como marca el "jigai", seguidamente se arrodilló en el estanque,  perdió su mirada en el firmamento y con un "Kaiken",  procedió a realizarse un corte en el cuello. En ese momento, por el delicado rostro de Sakura, dos lágrimas resbalaron, haciendo surcos en él...

Decidió realizar su propio Jigai, lo hizo en su tremenda soledad, nada tenía, nada  dejaba, tan solo una vida de dedicación a una profesión, como pago a la formación recibida para poder ejercerla y un incierto futuro de dudoso cariz. Recuperó su dignidad  y dejó de ser Sakura a los pies del estanque, para volver a su perdida libertad, su nombre natal era Amaterasu.

Pintora, poetisa, música y bailarina a la vez, la geisha encarna a su manera una "mujer de sueño" ni madre, ni esposa, ni mujer, ni niña, ni prostituta..." 

Iromugi: Kimono para la ceremonia del té
chanoyu: ceremonia del té
"Kaiken", una pequeña daga
"Jigai", Sacrificio honroso

MATICES 



Más sacrificios en The Daily Planet Bloggers

martes, 19 de julio de 2011

De baños de Luna y Sol


Donde las alas se despliegan,
donde el sol se esconde,
y corona el final del día,
dando paso a la Luna.

Donde rompen las olas,
donde el viento te envuelve,
donde el aire se licua,
para acariciar los pies.

Donde comulga la soledad,
donde se apodera del espacio,
donde llega el sosiego
y amanecen los sentimientos.

Donde habita la libertad,
donde me reconozco,
donde están mis colores
para conjugarse reales.

Donde está la medida,
donde el corazón y la mente,
se funden en una,
cabalgando en sentidos imaginados.

Donde todo empieza,
donde todo termina,
donde se refleja,
y se recrea la vida,
 allí estoy yo...

Matices

viernes, 15 de julio de 2011

Un pequeño descanso

Parece que me voy a dar una garbeo por algún "lugar del mundo" soleado y veraniego, aquí a la vuelta de la esquina. Os leeré cuando regrese, el lunes...si, es que tengo que seguir con mi recuperación, no me dan mucha tregua "los fisios", aunque se que está mal que yo lo diga, yo me veo muy mejorada y estupenda.
Os dejo una música que recordé cuando ya publiqué  y que me la trajo a la memoria el leer el post de   Carmen Andujar, y son esos músicos callejeros que nos encontramos en todos  nuestros viajes y que siempre nos dan una sintonía especial con el entorno.

Selva Negra, Heildelberg, siete de la tarde, julio de mil novecientos noventa.... dejémoslo en "y pico"  unos tunos malagueños cantaban "clavelitos" en una calle comercial,  empezamos a tararear y terminamos  cantando con ellos con capa y bailando sevillanas, todo un espectáculo. ¡¡Que bueno es encontrarte con gente de tu tierra en algún lugar del mundo!!. Toda una contradicción, pero es así...

Espero que la disfrutéis...