jueves, 4 de agosto de 2011

Este jueves, relato. La Banalidad del Mal

Abril, 1994

- Hola Jacques, aquí todo es un poco caótico, la información no fluye,  me recomiendan salir del pais, no me quedará más... me hubiera gustado hablar contigo, las comunicaciones se complicaran, solo quería que supieras que estoy bien...-

Llegó un día de calor bochornoso, sería su segunda experiencia como voluntaria médica y estaba ilusionada, recuerda las primeras sensaciones, las gotas de sudor  corrían por su espalda humedeciéndola y pegando sus ropas al cuerpo. En el taxi que la llevaba hacia su destino disfrutó de esa nueva fotografía que sería para ella su nueva casa por unos meses. Sí, le gustó, las sonrisas de los niños, los caminos aridos en contraste con los verdes de las colinas, el olor a aire fresco sin extrañas contaminaciones. Ajena en parte a la problemática del país, tendría que vivir su propia experiencia...

Hubo un día en que todo cambió, el ambiente mutó; perdió el contacto con el tiempo y se tuvo que enfrentar a una realidad para ella desconocida. No tenía previsto el golpe duro que le asestó la crueldad en su significado más amplio.

Aquel olor tan familiar pero a la vez tan nauseabundo de la sangre mezclada con la humedad  penetraba por las pituitarias alojándose en ellas, aquel rasgo no le permitía olvidarse que algo horrible pasaba. Una carrera contrarreloj y contra la humanidad, las manos le temblaban llevaban dieciséis intensas horas,   perdió el control de cuantos heridos y moribundos  había tenido que tratar. Fue cuando los gritos del exterior la alertaron, la sensación de miedo se apodero de ella cuando  los voluntarios huían despavoridos de aquella tienda de tela que hacía las veces de quirófano improvisado, después solo quedó la compañía del miedo de la soledad entre silencios y quejidos moribundos.

Los gritos del exterior no dejaron de resonar en su cabeza. Alguien en medio del caos entró en donde ella se encontraba, llenando el vacío de su silencio; clavó su mirada en ella,  aquellos ojos ensangrentados,   allí moraba el odio y la locura. En la mano un improvisado invento de muerte, una cuchilla amenazante teñida de rabia,  sus piernas perdieron el apoyo en el suelo. Sus fuerzas eran pocas, el individuo vocifero en alto y salió de allí corriendo, ella tardó en bajar la mirada unos segundos y siguió con su trabajo en estado de ausencia.

En el silencio el llanto de un pequeño, se quitó la bata tintada en rojo, y decidió salir fuera a respirar aire. El espectáculo era dantesco.  ¿Cuanto tiempo había pasado?, cogió en sus brazos al pequeño, sus lágrimas se aunaron a las de él, comenzó a andar buscando quien respiraba o se movía, pero su cuerpo se sumergió en el ambiente, cayó al suelo despavorida, hundida, agotada. Buscó el camino desorientada y encontró un éxodo masivo, la población huía del pais, se dejó llevar por la masa asustada en busca de una salida de aquel nefasto ambiente. Cuando pudo ver con distancia la  realidad, las cifras, las fotos, los acontecimientos no eran entendibles, tan solo recordaba esa mirada, la mirada de la locura, del mal que no tiene argumentaciones...

El Genocidio de Rwanda nunca se debió de dar, fue orquestado desde el mismo gobierno, se compraron armas con partidas presupuestarias internacionales, se organizo con tiempo a las personas y las formas. Se dice que por aquellos tiempos todos los Hutus estrenaron machete. Las personas que debían masacrar eran conocidos, vecinos, amigos y cuando eran desconocidos solo había que pedir la documentación donde se especificaba la etnia a la que pertenecían. La crueldad de lo que aconteció, era alineada y consentida por eso no tuvo limites, he aquí otro caso de la "banalidad del mal" en un genocidio, posiblemente, evitable...

Fueron un millón de vidas las que se sacrificaron y con ello su derecho a la vida ultrajado en manos de iguales sin que nadie lo evitara,  en el mes de Abril de mil novecientos noventa y cuatro, en un pequeño pais...

-Jacques, mi avión sale ya,  mi tiempo aquí ha finalizado, he vivido la experiencia más horrible de mi vida, no sé que decirte, creo que algo ha cambiado en mi y la visión de la humanidad. Un beso-

Matices

Mas relatos sobre "la banalidad del mal"  En el Blog de Juan Carlos


12 comentarios:

  1. Matices, no has matizado en absoluto, has ido directa al centro de lo espeluznante, como vivido lo he visto más que leído. Es cierto, me acuerdo de ese genocidio, es verdad veo otros que hoy se cometen, observo la faz del "mal" cada momento, insaciable, eterno.
    Huttus, Tutsis, me acuerdo, ¿hasta cuando nos acordamos?
    En tu relato no hay más ficción que la que supone poner palabras con una intensidad palpable, lo demás sucede !ahora!
    ¿Nos hemos habituado a verle el rostro al monstruo y sacudimos los hombros mirando para otro lado?
    En esa actitud impotente, fría, acomodada, olvidadiza, veo otra forma de "mal" aterradora.
    Besito.

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  2. Es que el infierno se encuentra entre nosotros, en nuestros corazones, cuando la locura el odio y la violencia estallan alentados por la yesca del hambre y el resentimiento.

    Muy crudo tu relato, pero directo y revelador.

    Un abrazo.

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  3. LA HISTORIA INTERMINABLE.... Miles de años, muchas civilizaciones, fronteras que se muevem a interés cada vez de unos..., de otros,
    Nada hemos aprendido.
    Civilizaciones aniquiladas, hambre, enfermedades, desolación, una y otra vez.

    Ahora mismo lo estamos viendo en el Cuerno de la pobre África, con las entrañas siempre al aire.

    ¿¿¿Hasta cuándo???
    No lo sé, como no sé ni entiendo tantas otras cosas...
    Besitos

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  4. ellos murieron. Hemos aprendido algo con su muerte?

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  5. El DRAMA con mayúsculas, y la minúscula posibilidad de controlarlo.
    La historia está llena de Mal y de malos.
    Como muy cuentas en tu relato, no sólo se cercenan vidas con la muerte, también se hieren a otras que lo padecen toda la vida.

    Desgraciadamente es lo de cada día y desgraciadamente hay personas que nacen, crecen y mueren con ello.

    ¡¡Patética existencia!!

    Besos

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  6. Y terminó. Y no sabemos nada más. Recuerdo aquella barbarie, se contagió Burundi y la zona oriental de la RD del Congo. Pero ahora ¿viven de nuevo en paz? No es noticia.
    Ahora en Somalia, no étnica, pero luchas religiosas y de intereses, una especie de todos contra todos que lleva años y años masacrando una tierra que no creo tenga que ser pobre.
    Muy bien trasladado a la ficción de esa pobre médico.
    Besos.

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  7. Has acertado plenamente en la conclusión de la protagonista, quién haya visto o vivido un genocidio, sufre un cambio en su concepto de humanidad y de la sociedad.
    No es igual el verlo en la televisión que el estar presente.
    cuando se ve las reacciones de la sociedad, se comprende el término de "banalidad del mal"
    Un beso

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  8. Bien pregunta Javier sirvió de algo esas muertes? Se comienza con no pasa si.... y se termina ejerciendo la crueldad más extrema, Directa Matices tanto que no era leer era ver.
    Mi abrazo.

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  9. Muy fuerte tu relato, aunque la realidad siempre supera cualquier ficción, lo triste es que estas desgracias nos dejan conmocionados, pero como a los pocos días ocurre otra igual, o peor, acabamos olvidando lo que por desgracia ocurrió. África no se merece después de ser tan saqueada, todas las desgracias que le ocurren ¿hasta cuando seguiremos ignorando tanta desgracia?
    Como siempre estuviste genial. Besitos.

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  10. EStuviste allí?, te lo ha contado alguien que estuvo o simplemento, mejor dicho, maravillosamente eres capaz de empatizar tanto con un personaje que parece una historia verídica?, no se, la verdad es que este tipo de mal me rinde, me agota, me desarma, miles de besossssssssssssssssssss

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  11. no voy a hablar del mal, del título de este jueves en mi comentario. y eso por que me ha gustado, y mucho, el hecho de que esto que has escrito es sencillamente un capítulo de una novela..me gusta por ese aire que he creído ver, ese aire que habla de novela...
    medio beso, matices.

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  12. Algo en común tenemos...aparte de la misma vida en el mismo lugar e instante.

    Sahttp://visceral-genetticca.blogspot.com/ludos

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Tu matíz...