miércoles, 18 de julio de 2012

Este jueves, relato: "La curiosidad mató al gato..."





Eva se había comprado un piso en la playa, y en verano empezó a coincidir con los miembros del edificio. Poco más le había llamado la atención, aparte de miradas curiosas y alguna pregunta que le había recordado esos días pasados en los que iba al pueblo y las señoras mayores le decían: “¿Y tú de quién eres?”, antes de conformar el gesto de halago. A veces la abordaba una señora pequeña y regordeta, muy bien aleccionada en la asignatura de la indiscreción, la miraba de arriba a abajo y, tras terminar en las uñas de sus pies la revisión pertinente, levantaba el mentón para regalarle una falsa sonrisa… y alguna impertinente pregunta a la que ella respondía con un esquivo saludo. Era la portera, la escudera obediente de la presidenta.

Desde que compraron el piso, todo había sido como una pesadilla: primero fueron los estatutos, después cartas de la luz que pertenecían a otros vecinos; cualquier excusa era buena para intentar meter la nariz y ver qué reformas se realizaban, por momentos la impresión era que se cometía un delito…

El último fin de semana tuvo una sensación muy extraña. Uno de los ascensores estaba averiado. Mientras esperaba al otro, se acordó de la cámara de vigilancia del pasillo, eso le hizo ponerse derecha y esperar con paciencia y agrado. Cuando llegó, una vecina se encontraba ya dentro y, tras saludarse, el silencio se hizo… En el quinto subió otra vecina y empezaron a charlar entre ellas sobre la avería. Eva permanecía quieta mirando al suelo, y fue entonces cuando algo de aquella conversación le llamó la atención:

–Son unas circunstancias especiales, ya sabes… –le dijo una a la otra.

–Ya, ya me he enterado… –le contestó la vecina.

El tono de su voz fue lo que picó  la curiosidad de Eva, que no tardó en ser satisfecha… La señora le agarró el brazo suavemente y le dijo susurrado con un tono misterioso…

–Esta mañana han bajado un cadáver… –El semblante le cambió a Eva.

El viaje había terminado, se despidió con una sonrisa y se dispuso a ir hacia la playa. No pudo evitar pensar en cómo le había expresado el fallecimiento del que se suponía un vecino. ¡Qué desagradable! Pero su curiosidad fue a más…; ¿y por eso se ha roto el ascensor?, ¿qué han hecho?, ¿un cadáver?, ¿nadie lo conocía?... Recordó así películas como La Comunidad y aquella serie que tanto le gustaba “Aquí no hay quien viva”… Lo que hasta ese momento le divertía, ahora le parecía espeluznante; aunque sin darse cuenta ya formaba parte de aquel siniestro plantel al decirse a sí misma: “Luego le preguntaré a la portera qué ha pasado”…


Matices

Si tienes ganas de curiosear ,  más que leer en En el Blog de Teresa

22 comentarios:

  1. el ser animales sociales , conlleva que las intimidades sean difíciles de respetar. Una noticia cercana, siempre nos concierne, pero la manera de actuar ante ella, varía en función de la educación

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  2. No si al final el que mas y el que menos...jajajaj todos al saco.
    Un besazo.

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  3. Ay que ver la vidilla que tiene un ascensor aun cuando quieras pasar de puntillas por las curiosidades vecinales ajaja.
    Un beso

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  4. Hay lugares comunes con vecinos, compañeros de trabajo o la cola que se hace en el almacén del barrio, donde uno se entera y también sin querer muchas veces pica esa curiosidad. Algunos la respetan y otros la esparcen.


    Un abrazo.

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  5. pero qué hermosa entrada matices.... hasta me has contagiado la curiosidad, y de qué murió el vecino ese???? quién era el tipo??? murió dentro del ascensor???? lo aplastó el ascensor??? por dios!!!! cuenta el chisme ya!!!! jejejejejeje.....

    felicitaciones por tan excelente entrada, una de tus mejores, he has hecho perderme entre tus letras y vivirla hasta el final...

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  6. Tarde o temprano, siempre viene a hacernos cosquillas... la curiosidad, digo... más si andan rondando rumores por los pasillos, el ascensor, por el aire! Por lo pronto, me voy con ganitas de abordar a la portera para que me pase la data.
    Besitos y muy bien ejemplarizada la curiosidad en tu relato, que muestra los avatares de la convivencia vecinal.
    Gaby*

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  7. Me ha hecho mucha gracia la forma de interrogar esa "¿y tú de quien eres?"...como si una mujer debiera tener dueño para andar tranquila! jejejeje
    Sobre la curiosidad, a todos nos pica. Seamos sinceros. Son muy pocos los que pueden decir sin mentir que les importa nada la vida de los de alrededor, más si viven en un edificio con muchos departamentos.La cercanía hace que nos contagiemos tanto de virtudes como de defectos! jajajaa
    Un abrazo

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  8. jajaja, aquí no hay qui´n viva total!
    La culpa la tienen los cotillas que nos llevan por el mal camino incitándonos a ser curiosos, porque nosotros no queremos, eso está claro...
    Gracias por participar guapa.
    un beso

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  9. Y la respuesta en la canción de No me pises que llevo chanclas????

    De Marujitaaaaaaaaaaaa...

    Al final, todos pecamos de lo mismo: "Si no me entero, reviento"... jajajaa!

    Un beso.

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  10. Un poco de miedo esa comunidad; pero claro vives entre ellas y te vuelves como ellas. Eso es lo que le pasó a la nueva vecina.
    Un misterioso relato
    Un abrazo

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  11. Es que pocos somos los que renunciamos a un buen cotilleo si se precia. Parafraseando a José Mota: ¡cotillear pa'na es tontería, pero si hay que cotillear...!

    Muy bueno Matices. Un abrazo fuerte

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  12. Es que un cadáver es algo muy serio. En casos así se perdona esa curiosidad. Pero que tenga cuidado o se enganchará a "radio patio" y ya no tendrá escusas.
    Un beso.

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  13. Y a mí que me da que esa comunidad no sería de mi agrado. Portera chismosa, vecinas cotillas, cadáveres sobre los que hablar e indagar, uff, paso de vivir ahí, aunque bien pensado, ¿de qué murió? ¿de quien era?, ¿cual era su piso?¿estaba soltero, viudo, casado?, etc. etc. etc.
    Muy buena entrada, Matices.
    Un abrazo.

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  14. Bravo. Muy bien cerrado el relato. Y da para pensar...
    Un saludo,
    Ramón Alcaraz

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  15. ¡Ay, las porteras! Especimen en vías de extinción. Lo que no supieran ellas... Besos.

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  16. Hay lugares angustiosos que es mejor estar aejada de ellos, solamente por las personas que allí habitan.

    Me agradó la lectura.

    un abrazo

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  17. La verdad yo no habría podido irme a la playa después de semejante conversación, creo que me hubiese ganado la curiosidad inmediata y me hubiese tirado de cabeza a preguntarle a las vecinas que había pasado!!!
    En todos los barrios, edificios y casas se esconden historias y chismes todo el tiempo.
    Un abrazo!!!

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  18. El ansia de conocer la vida de los vecinos no quiere decir que realmente este uno dispuesto a conocer e implicarse, el cotilleo siempre es para uso interesado, para lo demás siguen siendo unos desconocidos.
    un beso

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  19. Es un poco peligroso estar expuesto a la curiosidad ajena. Me pregunto que tanto sabrá esa portera. Muy intrigante relato, hay cosas sin resolver que me hacen conjeturar cientos de posibles respuestas. EL dato de La comunidad me guía un poco. Excelente y muy misterioso, digno de este curioso Jueves

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  20. Si te integras, al final, te integras del todo. Un abrazo

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  21. Sí, coincido con tu protagonista! desearía no entrar en el juego de ella, pero siempre es mejor llevarse bien con la portera, a veces nosotros tambien necesitamos de algún favor no?
    Muy buen aporte de jueves Matices, me ha gustado.
    Abrazo

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  22. No me gustaría tener que entrar en ese club, pero será que a veces no hay más remedio...(?)
    Tu relato nos vas llevando de tal manera, que nosotros mismos estamos dispuestos a esperar que esté disponible la portera y preguntarle!!!

    besos y abrazos mil

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Tu matíz...